84 cents of every dollar donated goes directly to our work
Home > Seguidor de Cristo

En Español
Seguidor de Cristo
By David R. Aquije, Fotos de Sean Sprague

El Padre de Maryknoll Douglas Venne se une a un pequeño grupo de voluntarios laicos quienes con unas cuerdas cercan temporalmente un pedazo de vereda en una congestionada calle de Dhaka, Bangladesh. Su misión: traer un poco de alegría y esperanza a un puñado de los miles de niños que víctimas de la pobreza extrema vagan por las calles de la sobre poblada capital de 14 millones de habitantes.


Bangladesh/S. Sprague RV0310El pedazo de calle que han escogido los voluntarios se encuentra en un mercado o bazar donde al pesado olor de la contaminación se une el picante olor de las especies en venta. Poco a poco van llegando los niños y niñas descalzos, con sus cuerpitos semidesnudos, sus ropas roídas, algunos con sus cabezas rapadas, otros con heridas frescas y la mayoría cargando las cicatrices de los golpes que a su corta edad les ha dado la vida. Los voluntarios rápidamente dividen el espacio en tres partes. Unos sacan lápices, colores y papeles y enseñan a los niños a leer o a colorear, otros juegan con los niños, y otros limpian y curan sus heridas.

"En el Servicio Voluntario para Niños de la Calle trabajamos personas de diferentes edades, profesiones y religiones en este gran escándalo que es los niños de la calle", dice el Hermano Lucio Beninati, un misionero italiano del Pontifical Institute for Foreign Missions, quien en el 2007 fundó el programa que ahora cuenta con 45 voluntarios. "Hacemos tres cosas: educación informal, jugar y darles medicinas".

Bangladesh/S. Sprague RV0310Venne no es uno de los voluntarios, pero en esta tarde de octubre se integra rápidamente al grupo y usa su carisma y gran corazón para entretener y jugar con los niños. Con cierta frecuencia, el sacerdote de Racine, Wisconsin, invita a niños y voluntarios a una tarde de picnic en la tranquilidad del campo donde vive en Pouli, un pueblito agrícola a tres horas al norte de la ciudad. Después de elogiar el trabajo de los voluntarios, dice con su espíritu risueño: "Hay tanto que hacer [con los niños] que me pregunto si mi ministerio es realmente lo que debo hacer". El misionero de 81 años de edad es así, reflexivo, jovial, profundo.

Bangladesh/S. Sprague RV0310"Mi deseo es ser un hombre de silencio y oración", dice Venne sobre sus más de 30 años de misión en Bangladesh mientras recuerda su llegada en diciembre 1975. "Éramos un grupo de cristianos en un vuelo de Thai Airways arribando a un país musulmán. Nunca olvido que la canción que se escuchaba en el avión mientras aterrizábamos en Dhaka era 'Amazing Grace'", dice. Inspirado en la vida de Charles de Foucauld, Venne llegó a Bangladesh a vivir una vida pobre en medio de campesinos musulmanes e hindúes. Su ministerio es uno de testimonio, de presencia.

Venne va frecuentemente a Dhaka para encargarse de los asuntos administrativos de los tres sacerdotes de Maryknoll--incluyendo a Venne--que sirven en Bangladesh. Una vez al mes, Venne y los Padres de Maryknoll William McIntire y Robert McCahill visitan a las Hermanas de Maryknoll Miriam Perlewitz y Joan Westhues en la escuela que ellas fundaron y dirigen en Dhaka. Allí, la pequeña comunidad de misioneros Maryknoll comparten sus experiencias en sus ministerios, celebran una Misa íntima, y luego disfrutan de una cena, "un banquete" en palabras de los sacerdotes, preparada con mucho cariño por las Hermanas.

Bangladesh/S. Sprague RV0310En Pouli, lejos del caos de la ciudad, Venne invita a la visita a su hogar, o la choza, como él la llama. Ésta se encuentra escondida entre angostos caminos de tierra flanqueados por árboles que separan campos de arroz y pequeñas charcas donde se crían peces.

"Bienvenidos a mi choza", dice Venne. La vivienda de 18 por 10 pies, suelo de barro, que tiene que ser reparado cada dos meses, paredes de bambú tejido y techo de hojalata fue construida en 1994 en el terreno de un vecino musulmán que no le cobra renta. "Mi puerta siempre está abierta, excepto cuando estoy durmiendo o rezando", dice.

Venne tiene su altar en una esquina de la choza. Lo cubre con un tapete por respeto, dice, a sus vecinos musulmanes. Su dormitorio cuelga enrollado de una de las paredes: un tapete, una colcha, unas sábanas y un mosquitero. También colgados en la pared tiene sus pocos utensilios de cocina. En dos baúles guarda medicinas y juegos para niños; y en latas de pintura especies y comida. Está preparado, explica, para enfrentar a sus tres enemigos que merodean por su casa: las ratas, las hormigas y las termitas. En otra pared, un cartón le sirve de mural para las fotos de familiares y amigos. Un pequeño estante que cuelga del techo sostiene su biblioteca, algo que inventó luego que las termitas se comieron sus libros. Otro invento suyo son dos skylights, ventanas en el techo cubiertas de plástico que mantienen bien iluminada la choza durante el día. Del techo también cuelga un globo terráqueo inflado pues al misionero le gusta pensar que "todas las personas del mundo viven conmigo en mi pequeña choza".

Desde esa choza, el sacerdote que perdió un ojo en 1968 en un accidente durante su anterior misión en Filipinas, realiza su ministerio de testimonio. "En el presente soy más o menos el abuelo de la aldea", dice Venne, quien por años trabajó hombro a hombro con los campesinos por el único propósito de vivir con el pobre y servirlo, como lo hizo Jesús en Nazaret, explica. Venne también visita aldeas vecinas donde ofrece clases de alfabetización, en bengalí, para mujeres. Sonriente, el sacerdote de Maryknoll por 50 años, explica que está terminando un curso de seis meses que demoró cuatro años. Pero como le dicen sus amigos, lo Hermanos Taizé, quienes viven en el vecino Mymensingh, lo importante es que Venne está allí para fomentar relaciones. Venne es guía espiritual para dos comunidades L'arche iniciadas por los Hermanos Taizé. L’arche son pequeñas comunidades en la que personas de fe viven con personas con incapacidades de desarrollo.

Aunque se ha ganado el aprecio de sus vecinos, ser el único cristiano en Pouli no ha sido fácil para Venne. Una vez, mientras trabajaba en el campo el jefe de una aldea le preguntó: "¿Eres jesuita?" Venne contestó que no, pero que era algo así como un jesuita. "¿Estás aquí para convertir a nuestra gente?" volvió a preguntar. Venne repondió: "Por lo que yo recuerdo nuestro profeta Jesús nos dijo que vayamos a ayudar al pobre y yo he escogido hacer eso, y si alguien se acerca a Alá por mi trabajo entre ellos, entonces para eso he venido". "Acepto eso", dijo el hombre que desde entonces es su amigo.

Debido a su opción, Venne vive, viste y come como pobre en Bangladesh. "Mi propósito es ayudar a las personas con mis manos, no a través de proyectos o subsidios; es estar entre la gente como un hermano; es querer que sean mejores musulmanes", dice con humildad. "Mi vida es una vida de oración. No soy muy bueno en eso, pero continúo tratando".

Bangladesh/S. Sprague RV0310Nota del Director: Conocí a Doug Venne en un viaje a Bangladesh a fines de octubre pasado. Este sacerdote alegre, robusto y lleno de vida y energía me ofreció su amistad. El 9 de diciembre envió una carta a sus amigos contándoles que le habían diagnosticado leucemia. Humildemente, pidió oraciones. "Finalmente", escribió, "quiero pedirles sus oraciones para poder seguir esta última parte del camino al Calvario. En estos momentos estoy sudando una pequeña fiebre, pero en realidad estoy sudando con Jesús en el jardín. Tengo miedo. Pero qué puedo hacer sino ponerme en sus manos. No tengo fuerzas". El Padre de Maryknoll Douglas Venne falleció el 28 de diciembre, 2009.

 

Lea más artículos sólo en Revista Maryknoll.

Para comunicarse con Revista Maryknoll revista@maryknoll.org

Ayuda a Padres y Hermanos de Maryknoll en su labor con los más vulnerables del mundo.



 
Orbis Books: A Maryknoll Imprint
The World Is My Cloister
Living from the Hermit Within
Following Jesus
© Maryknoll Fathers and Brothers 2010 PO Box 304Maryknoll, NY 10545-0304(888) 627-9566e-Mail Us