En EspañolLa Sabiduría
Dones del Espíritu SantoBy John C. Sivalon, M.M.
En el capítulo 9 de Proverbios, la Sabiduría se representa como una figura generosa y alegre. Ella pone la mesa e invita a todos a sentarse y nutrirse de su inteligencia. "Dejen su insensatez y vivirán", dice, "andarán por el camino del discernimiento".
La Sabiduría, uno de los siete dones del Espíritu Santo, nos motiva a discernir con imaginación la misión de Dios en la creación. Escuchamos el eco de su voz en las voces y experiencias de las personas con quienes compartimos esta mesa, este mundo. Compartir de este modo, entre culturas y generaciones, con los pobres y los marginados, nos conduce por “el camino del discernimiento” y nos llama a responder. ¿Qué hace Dios con nosotros? ¿con este mundo? ¿con el universo?
En mi misión actual como profesor de religión en la Universidad de Scranton, en Pennsylvania, percibo este don del Espíritu en mis jóvenes estudiantes. Ellos traen su entusiasmo, su confianza, y su fe a esta mesa, el aula, y yo les pido escuchar—no sólo a mí, aunque eso sería genial. Les pido que se escuchen a sí mismos, unos a otros, y a la Palabra de Dios.
Recientemente, les pedí que leyeran la narrativa de la pasión en los cuatro Evangelios y que noten como cada narración es única; ninguna es completamente como las otras. Me asombró cómo descubrieron las peculiaridades relativas al complot contra Jesús, la escena en el jardín, el juicio, la crucifixión, el entierro, el descubrimiento de la tumba vacía, y los encuentros con Jesús después de su resurrección. Esta metodología asusta un poco al emplearla, pues uno nunca sabe lo que va a suceder. Pero confío en el don de la Sabiduría en los estudiantes, y mi confianza fue premiada, pues disfrutaron cada descubrimiento y las conexiones que hicieron entre las Sagradas Escrituras y su fe, sus valores y sus vidas.
Mi rol misionero como educador es ser testigo del don de la Sabiduría en mis estudiantes. Quiero desafiarlos a que afilen las herramientas del pensamiento crítico, lo que, a su vez, les ayudará a comprenderse a sí mismos y al mundo que los rodea. Quiero buscar con ellos de forma abierta, y con el Espíritu Santo como guía, el logro de las metas y el desarrollo de los valores que ellos llegan a entender como esenciales para vivir su fe.
No cabe duda que vivimos en una época de asombro. Nuestro conocimiento sobre cómo funciona el mundo se expande de forma exponencial. Nuestra tecnología evoluciona tan rápido que hemos llegado a pensar que una "generación" dura un año en vez de 25, y nuestros artefactos de comunicación tienden a ser anticuados prácticamente antes que los saquemos de sus cajas. Aún así, ¿estamos más cerca de lo que en realidad importa?
Hace poco, vi la película The Road, la cual se basa en la novela apocalíptica de Cormac McCarthy del mismo título. La historia sigue a un hombre y su hijo mientras viajan por la desolación que dejó un evento cataclísmico no definido. El hombre y el muchacho están cubiertos de cenizas y mugre y tienen años yendo de un lugar a otro; vestigios de la vida del siglo 21, ahora inútiles, se ven por todas partes. Lo que realmente importa, la película parece decir, somos los unos y otros.
Esta es la voz de la Sabiduría que generosamente nos da la bienvenida a la mesa de Dios: "Dejen su insensatez y vivan; y vayan por el camino del discernimiento". Escuchemos la presencia de Dios y el susurro de la Sabiduría en unos y otros.