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Nueva vida en Guatemala
Dicen que en Guatemala la familia es más fuerte que los ejércitos…y más fuerte que la muerte. El Hermano Marty Shea,M.M. lo sabe.
El Hermano Marty ha vivido en Guatemala desde 1966, excepto cuando tuvo que huir a México junto con miles de refugiados. “Las matanzas eran incesantes”, dice."Tuvimos que irnos para salvar a los niños". Cuando terminó la guerra civil en Guatemala, 200.000 víctimas inocentes habían muerto.
Hoy el Hermano Marty está de vuelta en Guatemala, con ese pueblo que tanto ama. Pero 36 años de guerra han dejado secuelas desgarradoras en ese hermoso país. Los horrores de la guerra han quedado atrás y los guatemaltecos han podido volver a sus hogares. Sin embargo, hay aún muchas necesidades urgentes sin satisfacer: de vivienda, asistencia médica y agua limpia, entre otras cosas. Las familias pobres luchan por rehacer sus vidas. Ayúdenos con su donativo— cualquier suma—y podremos hacer que renazcan pueblos y aldeas que los soldados dieron por muertos.
He aquí algunas señales de esperanza, para que no le quepa la menor duda:
La pequeña clínica inaugurada hace 11 años en Santa Rita para tratar sarpullidos y mordeduras de serpiente, se ha transformado en un centro médico con base en la comunidad. Las mujeres van allí en busca de atención médica básica y medicamentos para sí mismas y para sus hijos. También se trata a los pacientes con necesidades especiales que no puedan viajar lejos. "Si no tienen dinero, nos las arreglamos", dice el Hermano Marty. "No se debe castigar a la gente porque no pueda pagar".
Su donativo permitirá que una mujer se haga una citología. Y que un niño pueda vacunarse.
El Hermano Marty dice que hay otras señales de vida. El pueblo cuenta ahora con dos escuelas, unas cuantas tiendas, una guardería infantil y una iglesia. Las familias están reconstruyendo sus casas, una por una, e incluso hay agua corriente un día sí y un día no durante dos horas. “La seguridad también está mejorando”, dice el Hermano Marty. “Los taxis de tres ruedas no venían nunca al cercano San Benito a causa de la droga y el robo. Pero ahora sí lo hacen. Esto es esperanzador”.
He aquí algunos ejemplos del bien que usted puede hacer:
- $10 abastecerán en alimentos ricos en proteínas durante un día a las dos escuelas primarias de Santa Rita.
- $25 ayudarán a comprar una silla de ruedas para el hogar de ancianos que visita diariamente el Hermano Marty.
- $30 comprarán 100 libras de maíz, suficientes para hacer tortillas un mes entero.
- $75 costearán el transporte de ida y vuelta para dos enfermos a una clínica de Ciudad de Guatemala donde podrán recibir atención especializada.
- $125 costearán un examen de IRM.
El Hermano Marty me recordó lo fuerte que es nuestra fe, incluso en medio de la tragedia. Me dijo que los niños que sobrevivieron a las masacres ya están teniendo hijos a su vez. ¡Hace poco la Iglesia acogió en su seno a 10 nuevos bebés, bautizados todos en Santa Rita! “Nuestra vida parroquial es vigorosa”, dice el Hermano Marty. “La gente es pobre, pero rica en compasión. Y así es como celebramos a Cristo entre nosotros”.
Su donativo ayudará a cicatrizar las heridas profundas que la pobreza y la guerra siempre dejan, no sólo en Guatemala sino en otros países donde sirven los Padres y Hermanos de Maryknoll. Estamos presentes allí, en la línea del frente, consolando a los pobres, rezando a su lado y proporcionándoles los medios para lograr una vida mejor. Ése es el espíritu misionero. ¡Acompáñenos!
Atentamente en Cristo,
Padre Edward Dougherty, M.M.
Superior General